Mostrando entradas con la etiqueta blogosfera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta blogosfera. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Tengo un fan en Málaga

Es una mina el Google Analytics. La herramienta espía que me permite conocer cuántos de vosotros estáis ahí, cada día, sosteniendo con vuestras visitas y vuestros ingeniosos comentarios lo que aparentemente no está en los escritos, arroja a veces estadísticas de lo más curiosas. Unas estadísticas que hoy -estáis de suerte- voy a permitiros compartir un ratejo. Pero antes, a ver, aduladme un poquito, venga:

¡Así, rediós, así la tiene Paul! ¡Así, rediós, así la tiene Paul!

Gracias. Pues a grandes rasgos, y sin perdernos en farragosos datos de promedios y tiempos de estancia en mi sitio, cabe destacar que:

1) Un día entró uno de Ciudad de Méjico y me leyó durante sólo un segundo.

2) Salvo error u omisión, Analytics confunde Santa Cruz con La Laguna, porque cifra en esta última ciudad la mayoría de mis visitas tinerfeñas, cosa harto improbable a no ser que sea la estrella de los cibercafés de por allá y todavía no me haya enterado.

3) Puesfíjate me sigue casi a diario desde Madrid, su Dios sabrá por qué.

4) En Barcelona, Huelva, Córdoba y León me visitaron una vez, y les gustaron tanto mis contenidos que desde entonces no han vuelto.

5) TENGO UN FAN EN MÁLAGA, que me lee día sí, día también, al que agradezco de corazón su secreta pertenencia a esta casa y mando un cordial saludo.

6) Y por cierto, me he enterado, por otras vías, de que al menos existe una fémina que se dedica a parar por aquí, así que ya os estáis atusando el flequillo con un lametón en la mano, y después comprobando vuestro aliento en la otra.

Fin. Y a disfrutar de esta entrada, porque puedo prometer y prometo que no habrá otra en la que meta tanto la lengua en el culo de mis lectores. Agur.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Porque es de bien nacidos


La recua de "salsas agridulces", como ellos mismos se denominan, que comenta en este blog se lo va a pasar en grande con esta entrada. Pero la exquisitez y frecuencia con que mi amigo Berni me ha tratado en su bitácora me obliga a corresponder declarando públicamente mi agradecimiento, primero, por tantos años de buenas conversaciones y, segundo, por acercarme a la blogosfera hasta el punto de crear esta especie de reverso tenebroso de su divertidísimo y familiar Puesfijate.

Berni es, ante todo, un tipo sano cuya mejor descripción de sí mismo me la proporcionó él una vez, con una frase enunciada en su habitual tono soñoliento, y sin reparar en que con ella me ofrecía la clave de la existencia ("Habré muerto el día en que se me acabe la curiosidad"). Coincidimos más de lo que parece en nuestra visión de la vida, aunque tal vez las pelotas que tuvo para marcharse son la única cosa que nos diferencia lo suficiente como para que yo hoy esté a un paso del paro y él, para bien o para mal, en el principal rotativo de España. Felicidades por ello, una y mil veces, y a pesar del gremio, de las horas extra y de la puta crisis.

Hasta aquí mi homenaje. Le robo la foto de su blog, sin pedirle permiso, como él hizo con la mía. Y al que haga un solo chiste sobre lenguas y culos lo baneo in aeternum.