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jueves, 22 de enero de 2009

La cultura gana (por una vez)

Leo en Público.es que, por primera vez, Saber y ganar, el concurso más veterano de la televisión española y el último consagrado a la cultura general, ha logrado mejores datos brutos de audiencia que Está pasando, el cacafónico (digo bien) espacio rosinegro de Telecinco. Pues eso. Que lo leo y no lo creo. ¿Habremos empezado en España a hacer caso a Barack Obama antes que nadie, después de que Bruselas tirase por tierra la pasada semana las de por sí funestas previsiones anteriores de Solbes? Dice el nuevo amo del mundo que se ha terminado el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y de aplazar las decisiones desagradables, apuntalando la consecución del éxito global en valores perdidos como el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad o la lealtad y el patriotismo. Yo me quedo con los que están en negrita, tan devaluados hoy como el sistema capitalista, o precisamente a causa de él.


Esta imagen es una dramatización sobre el inmovilismo. No intente hacerlo en su casa.

A mí mi padre me enseñó que el esfuerzo y la honradez empezaban aprendiendo cosas, siendo limpio, tolerando al que no sabía o no podía aprender tan rápido y manteniendo viva la llama de la curiosidad. Como estoy seguro de que mi educación no dista mucho de la tuya, amigo lector, es muy probable que compartas, o quieras compartir conmigo, el mismo feeling de que esta era de la contención que se nos viene encima anda sumando aquí y allá, y muy poquito a poco, determinados actos de contrición individuales que empiezan a afectar a nuestras costumbres más sencillas, entre ellas, y como no podía ser de otra manera, la de ver la tele. Dicho de otro modo, ¿en qué cabeza cabe, estando la cosa como está, que sumergirse en la mierda de los estafadores, de ricos analfabetos y de semiputas de semilujo vaya a seguir siendo bastión y estandarte del entretenimiento patrio? ¿Puede estar ahí el germen del repentino éxito de Saber y ganar?

Para que luego algunos me llamen pesimista, os diré que últimamente noto cierta clase de movimiento nuevo en la gente, no exactamente cultural, ni siquiera cinético (la gente corre igual hasta para ir al baño, por desgracia), sino más bien un cierto bullicio interior; algo que se parece a una revoltura de entrañas colectiva que nos lleva a desperezarnos y a desempolvar algunos libros, a nutrir colas en las ventanillas de reclamaciones antes vacías, a reclamar información sobre el funcionamiento de los bancos, sobre los errores inveterados de Hacienda y sobre cosas que antes dábamos por perdidas porque "así eran y así habían sido siempre", y además hablar de ellas suponía ganarte al segundo una etiqueta de ingenuo. ¿Nos hemos sumergido ya en la esencia de la era de Acuario? De ser así, y siendo como soy cada día menos rojo, debo reivindicar en este punto la frase pronunciada por Julio Anguita, que de llevar yo razón se recordará, espero y deseo, como línea inicial de un nuevo código: el de ese mundo que a veces soñamos en plena vigilia y que será, o debería ser, más justo y feliz que éste.

Saludos desde esta mi humilde orilla informática.

viernes, 9 de enero de 2009

El Juego de tu vida



1) ¿Has pensado alguna vez que con tu ex-novia, hoy tu mejor amiga, habrías sido más feliz que con tu mujer?

-Si


(Pues claro. Primero: cuando recordamos o imaginamos algo, el cerebro utiliza los mismos circuitos cerebrales que cuando lo vemos, incluidos los circuitos más elementales de la corteza visual. Segundo: visualizar mentalmente un objeto o a una persona desencadena en nuestro cuerpo los mismos impactos que percibirl@s. Así que, si imaginar o recordar una amenaza activa procesos biológicos como la aceleración de los latidos cardíacos o el ritmo de la respiración, imagínate el engaño al que te somete tu cerebro cuando tú y tu ex, hoy tu mejor amiga, os dedicáis a avivar, consciente o inconscientemente, vuestros mejores recuerdos).


2) ¿Crees que si disfrutaras acostándote con un hombre te resultaría difícil volver a ser heterosexual?

-Esto... Sí


(Pasa exactamente lo mismo, aunque la pregunta está hecha a mala hostia, porque te pone en la tesitura de partir de la base de imaginar que has disfrutado con un hombre. Por no hablar de que el cerebro ha evolucionado durante miles de años para interactuar con su entorno; de ahí que el ser humano asuma una realidad pero no deje de aspirar, por evolución y genética, a la posibilidad. Si esa posibilidad abre el camino para una experiencia nueva y atractiva (se ha demostrado que nos enamoramos gracias a algo tan aséptico a priori como la memoria), nos resultaría muy difícil retomar el camino anterior, sobre todo con el sistema límbico imperando a 1.000 revoluciones por minuto y demasiadas decepciones del ayer poblando dicha memoria).

3) ¿Has tenido alguna vez fantasías eróticas con personas de la tercera edad?

-Ehmmm... Sí, Dios mío, ¡sí!


(Será porque, obviando la aplastante razón biológica de tener un cuerpo diseñado para la inseminación indiscriminada, con una fábrica propia que produce las 24 horas del día un material de cuyos excedentes debe desprenderse el fabricante casi a diario, el varón de la especie humana cuenta hasta con 2,5 veces más espacio en su cerebro dedicado a la gestión de sus impulsos sexuales que una mujer. De modo que no se alarme a sus casi 65, señora Mirren, ante respuestas como las de nuestro sufrido concursante)



Nada, chatos, vosotros a lo vuestro, como si yo no estuviera. Un bechi.



3) ¿Alguna vez has pensado que no serás feliz del todo hasta que muera tu madre?

-(Aaaaagh)... Sí, sí, ¡SÍIIIIII!


(El amor se apoya sobre los mismos cimientos que conforman las enfermedades psicológicas: los recuerdos inconscientes y los mecanismos de defensa. Enamorarse depende en gran medida de nuestro aprendizaje y nuestras experiencias pasadas. De hecho, los psicólogos ven un retorno a la infancia en el clamor por el ser querido. Una madre que -sin ser Cruella de Vil, pongamos que trabaja mucho- no activa los adecuados mecanismos de seguridad, autoestima y protección en el "disco duro" de su hijo durante los primeros cinco años de vida -que son los que nos condicionan para siempre emocionalmente hablando-, probablemente hará que el chico la recuerde como autoritaria, y por tanto un elemento coercitivo de su libertad. De modo que, aun no siendo así, aun reforzando esos mecanismos más tarde, y aun amándola en el fondo como sólo se ama a una madre, tener un pensamiento como ese es sólo una muestra más de nuestra humanidad y nuestro bendito libre albedrío).

Enhorabuena, has completado nuestro test, pero no voy a felicitarte. Al contrario, ¿sabes qué te digo? Que vayas tú mismo a recoger tu dinero, porque yo dimito. ¡Por Dios, estoy harta de tanto CERDO INMORAL, o sea! ¡A partir de hoy me dedido sólo a los equivalentes de Efrén como me llamo Emma!

Eduardo, saluda a estos señores (ya que te parafraseo e interpreto lo que dices, al menos que sepan de dónde sale tanta magia).

¡Da-raaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Buenas noches.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Apaga y vámonos


Claro como el agua. Sencillo como mascar chicle. Así lo pintan, y de hecho lo es, creo yo, despertar de ese relativismo moral en que las principales cadenas televisivas nos han sumido para distraernos de las cargas diarias, el pensamiento solidario y las noticias realmente relevantes. Un relativismo nada sorprendente, por cierto, tratándose de una consecuencia directa de ese sistema que acaba de salírsenos por la culata (si es que quedaba alguna duda de que lo haría algún día), y que ahora quieren replantearse en Washington los que se atreven a dar la cara tras una cena de 19 platos, e incluso Rodríguez Zapatero (¿por qué refundar el capitalismo es más fácil que acabar con la pobreza?, pregunto azorado).

Pero en fin, a lo que iba: lejos de acrecentar mis imposturas y apatías proverbiales, el hecho de mantenerme diariamente en una protesta activa que considero justa y necesaria me ha hecho sentirme un poco más vivo, un mucho más util y desde luego un todo más consciente de que -nadie se ofenda- estamos regalándole nuestra vida y nuestro potencial a delincuentes que se aprovechan de las lagunas o de las debilidades de la ley. A veces me convenzo, abrumado por una especie de espanto social, de que no tenemos derecho a quejarnos de ninguna crisis cuando permitimos, "porque siempre ha sido así", que analfabetos, mediocres y espabilados como el famoso Julián Muñoz vayan a cobrar 350.000 euros por una entrevista exclusiva tras su paso por la cárcel. ¿Dónde está aquí la queja popular? ¿Dónde las hoces y antorchas? ¿Dónde habita el sábado por la noche ese clamor por lo que supuestamente nos merecemos, como contribuyentes y hombres de palabra? Y sobre todo, ¿cuándo el "pueblo llano" dejará de sentirse solamente lo segundo?

Ante esta basura, ante esta agresión a lo que es guía y clave para nuestra vida civil y nuestro ánimo como comunidad, iniciativas de las que podría inferirse en un principio una pátina de humor, como ésta, se tornan referente y reacción a la sorpresa que provoca el hecho de que, con la que está cayendo, se tache todavía a cualquier voz en contra de "lo que hay" (sean cuitas de banqueros o circos de baja estofa como el que nos ocupa) de ingenua o demagógica. Desde luego, yo no sólo no voy a ver la susodicha entrevista (para que luego digan que este espacio es políticamente incorrecto), sino que refuerzo mi adhesión a la batalla por la conciencia que, anónimamente, aquellos que están partiendo de verdad el bacalao planetario en estos tiempos libran para abrirnos los verdaderos caminos. Me refiero a genios como el gran José Antonio Marina, o a mi enfermito Punset, deliciosamente convincentes y convencidos de que el XXI será el siglo que desentrañará el mapa real de las emociones humanas, y por tanto su verdadera utilidad. Veremos entonces qué lugar ocupa el morbo en esa lista.

Amigos, colegas e ilustres desconocidos: el grito no puede ser más diáfano: ¡¡¡ESA NOCHE, APAGAD LA TELE!!! ¡¡¡NO AL AMPARO FINANCIERO DE DELINCUENTES CORRUPTOS Y EN TERCER GRADO!!!

Coño ya.