Como últimamente vivo fechas señeras para el formateo de muchos y muy variopintos recovecos de mi alma, se me ha ocurrido, así, a modo de ruidosa expiación, que hoy podría compartir con vosotros algunos de los recuerdos e imágenes más curiosos que guarda mi sufrido disco duro. No lo hago con la intención de que elucubréis un perfil psicológico de vuestro amigo Diógenes (aunque quizá concluyáis que padezco una suerte de síndrome de ídem informático), sino con la esperanza de que todos nos riamos un rato y, por supuesto, de que mis habituales (y los que no lo son tanto) se mojen confesando a su vez los oscuros secretos que guardan en sus a priori inocentes carpetuelas. Esperemos que el experimento guste; si es así, prometo segundas y hasta terceras partes. Ah, y recordad que sólo haciendo clic sobre las fotos pueden contemplarse en todo su esplendor. Vamos allá:
Esto es antológico. Mitomanía al cuadrado. Me encanta:
Las primeras letras de La Puta de Babilonia, de Fernando Vallejo, que tienen tela:
Perdonen si todavía me descojono con esto. Debe de ser que soy un mal tipo, o que se me ha escapado concienciarme de algo. ¿Necesito ayuda?
Notas parroquiales auténticas, para partirse la caja:
¿Necesita un abogado? No lo dude, éste es su hombre:
Mi misión es matar el tiempo y la misión del tiempo es matarme a mí. Se está muy bien entre asesinos. La frase es de Emil Cioran, pero probablemente él no tuvo tanto tiempo como yo ahora; tal vez nunca lo manejó como concepto útil. Les he dado mi tiempo, y eso es todo lo que tiene un hombre, decía Bukowski al despedirse de algunos trabajos, sin sospechar que cada día su frase ha cobrado más vigencia cuanto más insospechadas se han vuelto las injusticias. Ende tampoco pudo imaginar que Momo iba a convertirse, en mi modesta opinión, en el cuento infantil de cabecera para los adultos del siglo XXI. El tiempo en sí es todavía un misterio científico, y lo seguirá siendo por eones, esa es mi impresión, mientras todo lo tenga en mis manos. He secuestrado al tiempo.
Ahora, con tantos días, horas y minutos por delante me detengo a mirar la fecha de caducidad de los alimentos, cuánta gasolina le queda al coche; hago mis repeticiones gimnásticas despacio, pienso todo el día en encrucijadas. Me paro si quiero y miro los rostros humanos, sus fluctuaciones asimétricas; puedo pensar en mujeres y en hombres, en su propio tiempo y en cómo administramos la realidad, cómo la gestionamos y cualificamos con nuestras diarias dedicatorias temporales. Pienso en el tiempo como arma de dominio, como una broma que algún cabrón ha entendido y aprovecha desde hace mucho contra los demás. Y también al contrario, como el vergel único que es para aprender, el permanente recordatorio de que somos seres lanzados hacia el futuro. Ya no dependo del móvil, algunos días me permito ser un viejo, mirando obras, viendo atracar barcos, oteando a las palomas, y otros días recupero mis quince años, aunque en este caso no pienso explicaros cómo, dónde ni por qué, ya que, como sabemos, a esas edades tan tiernas, casi todo nos da vergüenza.
Wake up, got another day to get, Through now, got another man to see Gotta call him on the telephone ay o Gotta find a piece of paper Sit down, got another letter to write, Think hard, gotta get a letter just right Little ringin on the telephone oh no, Gotta write another letter
No such thing as tomorrow All we want Two, three, go! Time, got the time tick tick tickin in my head Time, got the time tick tick tickin in my head Time, got the time tick tick tickin in my head Tickin in my head, tickin in my head, tickin in my head
If i, tell ya what Im doing today Will you, shut up and get out of my way Someone ask me what the time is, I dont know Only know I gotta go now No time, tryin ta get a watch repaired No time, never got a thing to wear Little ringin on the telephone Oh no, hear a ringin in my head now
No such thing as tomorrow All we want Two, three, go!
¡Me cago en diez, entre lo del Madrid y esto, al final va a resultar que nuestra felicidad se reduce sólo a una cuestión de puntería!
Más suerte para otra vez, compañero (lo digo porque el autor del lanzamiento es periodista, y porque comparto su línea editorial). Por cierto, ¿se han fijado en los reflejos que todavía exhibe aquí, el analfabeto alcohólico?
Llevo tres juergas más o menos salvajes en siete días. Y, por lo demás, me hallo en un limbo completamente fresco, nuevo, agradable por ese vértigo que proporciona despertar de un largo sueño, y en el que, por una parte, me siendo desnudo y expuesto ante todo el mundo (en parte por culpa de esta bitácora) y, por otra, acorazado contra cualquier hecatombe (más) que esté por llegar. Si no me has entendido, quizá sea porque todavía eres de los que ven a Cristo en esta foto:
Yo estoy aprendiendo a ver al niño sentado en las rodillas de su padre. Incluso ha dejado de darme miedo profundizar más en la imagen, para acaso descubrir que tampoco se trata de un niño y su padre, sino de una maceta llena de girasoles, un libro de autoayuda o una bomba nuclear. Creo que al menos voy a necesitar otros nueve años para contároslo. Hasta entonces, lo único que puedo hacer, para empezar, es regalaros el fondo musical de un lunes sin prisas.
Pocas palabrejas extranjeras, aparte de las japonesas por su propia estructura, resumen con tan escasos caracteres un significado semántico, y pocas, también, con la misma belleza. En español no existe una palabra tan hermosa como la alemana zeitgeist, que literalmente significa "el espíritu de los tiempos".
Hacía mucho que quería incluir por aquí esta joya de la red, que quizá algunos ya hayáis visto, y por fin me animo a hacerlo este viernes, rogando a todo el mundo que se tome el tiempo necesario para verla completa, porque realmente merece la pena. Zeitgeist (la película) es un documental realizado en 2007, sin ánimo de lucro y con difusión exclusiva por Internet (mediante Google Video), que aborda las más que posibles estrategias reales y humanas, demasiado humanas, ocultas tras las creencias religiosas y las instituciones políticas y económicas de nuestro tiempo. El análisis, plagado de ejemplos, investigaciones y animaciones que hacen imposible el aburrimiento, se desbroza en cinco capítulos que sin duda definen nuestro propio zeitgeist: el cristianismo, los ataques del 11 de septiembre, la guerra contra el terrorismo, la Reserva Federal y el sistema financiero internacional.
Salvo alguna concesión especulativa al final, felizmente aún en el terreno de la conspiranoia, el resto del documental es sin duda un ejercicio sanísimo de pensamiento, que recomiendo encarecidamente y que me gustaría que generase debate entre mis habituales, por lo que os dejo todo el finde para verlo e intercambiar impresiones. Lo que no está en los escritos se declara hasta entonces cerrado por proyección. Shhhhh, que ya empieza:
Se pregunta Puesfíjate cómo es posible que se me haya escapado esta perla. No ha sido así; tengo dos buenas razones para no haberla incluido hasta ahora en éste, vuestro habitual espacio, que de cuando en cuando también es el mío. La primera, que yo estaba allí cuando sucedió, y no es que no pudiera creérmelo; es que la galería de patadas al diccionario, la cultura general y el buen gusto que pueden oírse en el pleno de un Ayuntamiento como el de Santa Cruz hacen que, llegado el escenario de la infamia (en este caso el turno de ruegos y preguntas), uno presencie los acontecimientos sedado por la hartura y el desánimo. La segunda, que estos días me arrastro compadeciéndome de mí mismo y preguntándome qué coño andará tan al revés en este mundo como para que determinada gentuza que no ha abierto un libro ni cayéndosele al suelo tenga tanto poder de decisión sobre las vidas ajenas, mientras muchas de esas vidas, socialmente más valiosas si se miden en términos de formación académica, aptitudes laborales y calidad humana, se ven últimamente abocadas a arrastrarse por un laberinto de puertas cerradas, por las cuevas del Inem o por lugares a los que ni merecen ni pensaban volver, como el hogar de sus padres.
Al lío: No figura ninguna asociación con las siglas ONG a las que el Ayuntamiento tenga cedido un local. Sí otras asociaciones como San Miguel, la Cruz Roja, etc. Pero con esas siglas, no. Esa fue la respuesta de la concejal de Patrimonio, Esther Sarrautte, en el susodicho pleno, a una pregunta del portavoz de Ciudadanos, Guillermo Guigou, quien le explicó que “ONG son las siglas de Organización No Gubernamental” y que llevaba meses esperando la relación de estos colectivos que utilizan locales cedidos por el Consistorio.
¿Y saben qué hizo la doña? Echarle la culpa al que le redactó los informes.
Obviamente, esta elementa (a cuya familia también hay que remitirse, si es que no habéis leído el enlace de arriba) se ha ganado a pulso, durante esta semana, la portada de Menéame, el bestiario de las noticias nacionales y su sección en Sé lo que hicísteis. Pero aun así creo que existen casos en que la chanza y la ironía (más sedantes, que en España se nos han roto de tanto usarlos) no son suficientes. A veces, simplemente, se trata de coger el toro por los cuernos y llamar a las cosas por su nombre. ¿Que qué nombre puede colgársele a esta chusma? Muy sencillo: Sinvergüenzas. ¿Más claro? Sin-ver-güen-zas. ¿Más alto? ¡SIN-VER-GÜEN-ZAS! Lárguense y dejen de una vez que la gente honrada cobre la parte que le corresponde de sus desorbitados sueldos; escóndanse en sus chalés y líbrennos del oprobio de ir a votar cada cuatro años a sabiendas de que, para ustedes, el interés general termina donde terminan sus líneas sucesorias. Qué asco, qué asco físico, intelectual, espiritual, cuando estos gañanes cogen un avión y salen por ahí a decir que nos representan. Qué asco. Qué asco.
Felicidades a los compañeros de Diario de Avisos, que fueron los más avispados a la hora de abrir al día siguiente la información de este pleno con el bochornoso lance, que de anécdota tiene lo que mismito que el pepino que cayó sobre Hiroshima. ¿De qué delata más falta no saber qué es una ONG, de cultura o de humanidad? Vomitivo.
Anoche fuimos a ver al Drogas y compañía. Pese a que había llovido lo que no está en los escritos, y el suelo de la carpa donde se desarrolló el concierto era un charco que mojaba hasta las rodillas, lo cierto es que nada pudo empañar lo que mis amigos y yo nos tomamos como una auténtica cita generacional. Una cita en la que sólo pude reconocer el 40% de las canciones del grupo (me apeé del burro de Barricada con su vilipendiado La Araña, de 1994), pero que dio para mucho más de lo que esperaba, sociológicamente hablando. Primero, porque la banda sigue creyendo en lo que hace y no es un dinosaurio más que se arrastra por el escenario, como le pasa a algunos mitos "vivientes" (AC/DC, sin ir más lejos). Segundo, porque el cerco ideológico del Drogas, como era de esperar de sus antaño rebeldes, hogaño casadísimos y asalariados fans, se ha quedado en el escenario y en las letras de sus canciones, dando pie a que buena parte del espectáculo consistiera, en realidad, en observar al público asistente (al menos desde mi posición casi todo eran calvos inmóviles con camisetas de Iron Maiden desempolvadas para la ocasión y, atención, alguna que otra belleza muy pija con bolso de Tous en el caso más extremo). De nuevo, las circunstancias me dan la razón: la impostura es sexy.
Después de comprender que incluso allí estábamos sepultados por la nada (o precisamente por eso) me dejé llevar por algunos de los clásicos. Esta es una noche de rock and roll, La silla eléctrica, Okupación, No hay tregua (¿qué coño hacíamos cantando esta mierda, sabiendo como sabemos de lo que habla?), No sé qué hacer contigo y -sorpresa- Tu cuerpo, fueron para nosotros, creo yo, los mejores momentos de la noche, los que nos llevaron a saltar y gritar, no para que nos oyeran nuestros padres, como hace 15 años, sino para despertar a nuestros hijos (y de paso bajar barriga). Y de pensar en la autenticidad ni flores; nos sobra tiempo y experiencia para haber aceptado al fin que todo es un juego. De hecho, creo que si no fuéramos cómplices en él, los que tocan y nosotros, En blanco y negro -canción comercial donde las haya- no sería la que todos esperábamos como agua de mayo, ni la más adecuada para cerrar un acto cultural presidido de veras por el inconformismo. Es vuestra de nuevo, para amenizar la mañana.
Como voy al paro (no sé si os lo he comentado ya), y por tanto vivo por encima del bien y del mal, en una ataraxia donde nadie duda de que soy el puto amo, voy a permitirme hoy la frivolité de abrir una nueva sección en esta bitácora, dedicada a las diosas improbables que me gustan por una u otra razón, y cuyo modo de vida, como sucede en la realidad, choca, se contradice escandalosamente o está en las antípodas del mío. El honor del primer día, amigos, corresponde a Estíbaliz Gabilondo:
1) Por lista 2) Por guapa 4) Por hija de puta 3) Por aprovechar para bien su condición de enchufada (no intrusa), que desgraciadamente la perseguirá toda la vida 4) Por saber colarse en CQC, el único programa (junto a Callejeros) que ha entendido que el único periodismo que nos queda, independientemente de la tendencia ideológica, es el que obliga a correr ciertos peligros
Renovarse o morir. Esto es lo que (también) debe de haber pensado el gran empresario de espectáculos y antiguo componente de Kiss, Gene Simmons, al grabar el video cuyo enlace os adjunto. Se trata de una versión de "Firestarter", de Prodigy, en la que Simmons (el de la lengua, para que no haya dudas) aparece vestido de proxeneta y riéndose de cualquier piedro que puedan tirarle, proceda del respetable en general o en particular de los antiguos "heavys" que han seguido sus andanzas desde los años 70
Veredicto: a mí este tío ME CAE BIEN; ha sabido crecer, convertirse en padre de familia y descojonarse ante todo de sí mismo y de ese estilo de vida de mercachifles sexuales, coches caros y colores chillones que vestían la concepción más burguesa del rock ayer, "como hoy lo hace del rap", recuerda inteligentemente.
Sin más, va el enlace. Ah, y aviso para feminazis y oídos acostumbrados a Schubert: este video es el infierno desatado.
http://es.youtube.com/watch?v=yErZz5p45t8
PD: A ver si alguien me explica cómo subir los videos aquí, que hoy tengo el día tonto.
Nacido en el 73, con voz ni botox. Guapo, sobre todo calladito. Raro, pero hay que conocerme. Productivo, aunque el mercado sea una mierda. Glamouroso, ergo decadente. Que siga otro.