
Esta imagen es una dramatización sobre el inmovilismo. No intente hacerlo en su casa.
A mí mi padre me enseñó que el esfuerzo y la honradez empezaban aprendiendo cosas, siendo limpio, tolerando al que no sabía o no podía aprender tan rápido y manteniendo viva la llama de la curiosidad. Como estoy seguro de que mi educación no dista mucho de la tuya, amigo lector, es muy probable que compartas, o quieras compartir conmigo, el mismo feeling de que esta era de la contención que se nos viene encima anda sumando aquí y allá, y muy poquito a poco, determinados actos de contrición individuales que empiezan a afectar a nuestras costumbres más sencillas, entre ellas, y como no podía ser de otra manera, la de ver la tele. Dicho de otro modo, ¿en qué cabeza cabe, estando la cosa como está, que sumergirse en la mierda de los estafadores, de ricos analfabetos y de semiputas de semilujo vaya a seguir siendo bastión y estandarte del entretenimiento patrio? ¿Puede estar ahí el germen del repentino éxito de Saber y ganar?
Para que luego algunos me llamen pesimista, os diré que últimamente noto cierta clase de movimiento nuevo en la gente, no exactamente cultural, ni siquiera cinético (la gente corre igual hasta para ir al baño, por desgracia), sino más bien un cierto bullicio interior; algo que se parece a una revoltura de entrañas colectiva que nos lleva a desperezarnos y a desempolvar algunos libros, a nutrir colas en las ventanillas de reclamaciones antes vacías, a reclamar información sobre el funcionamiento de los bancos, sobre los errores inveterados de Hacienda y sobre cosas que antes dábamos por perdidas porque "así eran y así habían sido siempre", y además hablar de ellas suponía ganarte al segundo una etiqueta de ingenuo. ¿Nos hemos sumergido ya en la esencia de la era de Acuario? De ser así, y siendo como soy cada día menos rojo, debo reivindicar en este punto la frase pronunciada por Julio Anguita, que de llevar yo razón se recordará, espero y deseo, como línea inicial de un nuevo código: el de ese mundo que a veces soñamos en plena vigilia y que será, o debería ser, más justo y feliz que éste.
Saludos desde esta mi humilde orilla informática.
3 comentarios:
Retiro o matizo lo de pesimista. Digo que ves a veces la vida a través de un cristal un tanto oscuro. Aunque eso es muy fácil de decir cuando uno los lunes se levanta y se va al trabajo.
Espero que ese cambio que veas en la gente sea real. Yo no lo he percibido, pero quizá porque no me he fijado lo suficiente.
Un abrazo
Ah, me gusta la descripción que haces de la educación que te dio tu padre, el profesor de autoescuela más inteligente que conoció una señora muy inteligente y que estuvo en muchísimas autoescuelas. Parece If, de Kipling, pero más resumido.
A mí no recuerdo que me dijeran así las cosas, pero de lo que veía en casa lo fui deduciendo.
Realmente, es una enorme suerte por nuestra parte alabar 30 años después la educación que nos dieron en casa. Hay gente que tiene la vida arruinada por lo contrario.
Puesfíjate: Bueno, pues muchas gracias por el doble comentario. Hombre, hay partes de lo de mi padre que son un poco una dramatización, como el gif de Obama. Hay cosas que sí me dijo, pero otras las aprendí observándolo.
Con todo, por mucho que creas que hay cosas en las que tu padre te jodió bien, cuando llegas a su edad no te queda otra que darle la razón. Cagüen las putas canas.
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